Print
Hits: 2794

El Rorschach es un test proyectivo, como dice Dorsch (Diccionario de Psicología): en el que el sujeto se proyecta en las interpretaciones que da, en las formas, etc. Consiste en la exposición al sujeto de diez láminas blancas estandarizadas, con una mancha en medio, algunas impresas con tinta negra, otras con negra y roja y otras en color.  Es conocido como "el test de las manchas de tinta".

Su autor Herman Rorschach, psiquiatra y neurólogo suizo (1884-1922) tituló su obra: Psicodiagnóstico. Una Prueba basada en la Percepción, explicando así su objetivo y el medio para alcanzarlo. En él al igual que en las nubes o en las brasas es posible distinguir figuras, se le pide al sujeto que diga qué podrían ser las manchas de las láminas que se le presentan. Sus respuestas se clasifican mediante códigos que hacen referencia a numerosos rasgos de personalidad.

 

Es por esto una prueba de amplio espectro, con diría Cronbach, y como señala Exner: la mayor fuerza del test radica en su capacidad para describir las características psicológicas del sujeto. El Rorschach habla de sus intereses, de su modo de resolver problemas, de su capacidad intelectual y de persistencia en las tareas, de su fantasía, de su rigidez o flexibilidad ideacional y de principios, del peso de sus afectos en la toma de decisiones, de  su interacción con los demás, de su autoestima, del nivel de control de la realidad, de posibles alejamientos de la misma (psicoticismo), de su visión del mundo bien como colaboración o como agresión y aun de un muy largo etc. Destaca no sólo los defectos, trastornos  o patologías como es habitual en muchas pruebas, sino también los recursos, capacidades o virtudes de que dispone para resolver su situación, mejorar su adaptación y desde luego lograr ser más feliz.

 

Cattell (autor del 16 PF) criticó que se llamase  test objetivos a los cuestionarios, ya que son autoevaluaciones (conscientes) de los sujetos, y prefirió considerar objetivas a las pruebas que puedan definirse por el criterio de que el sujeto no sabe en que aspecto de su conducta se le está evaluando, como el Rorschach entre las proyectivas. En él la persona evaluada responde desde los esquemas básicos de su personalidad y el evaluador lo ve como es, no como se quiera presentar.

 

Por ello aquí no se dan los principales errores de los cuestionarios, que según Rocío Fernández Ballesteros son, la simulación, deseo deliberado de falsear sus respuestas y la deseabilidad social, afán de dar una imagen socialmente deseable, tan frecuente, incluso de forma involuntaria. Eso lo hace especialmente interesante para evaluar a quienes tengan intereses ajenos a los de su terapia o a la descripción de su personalidad, como ocurre en selección de personal, en conseguir una minusvalía, aportar datos a su favor cuando la justicia los solicita, la idoneidad para adopciones, la custodia de los hijos, etc.

Es la prueba ideal cuando es importante conocer la verdad.